¿El estrés se debe a la indecisión a la hora de tomar decisiones?
Oh, sin duda. Tengo que intentar adivinar qué va a pasar y cómo va a ser el público. Por ejemplo, cuando voy por primera vez a un país nuevo y no sé muy bien cómo es el ambiente allí, siempre hago un montón de preguntas a los promotores.
Lo veo como un equilibrio entre ser artista y ser animador. Creo que un animador es de esos que dan al público lo que este quiere. Eso es puro entretenimiento. Es para ti. Se trata del público. Y un artista es más bien: tengo una visión, tengo esta historia que quiero contar y la voy a contar. Si no te gusta, pues vale. Pero tengo lo mío que quiero decir.
Y creo que, como DJ, a veces me inclino más hacia el lado del animador y otras veces más hacia el del artista. Intento encontrar un equilibrio. A veces veo que el público quizá no se siente tan cómodo con un género concreto, así que no voy a insistir en él. Si les cuesta seguir el ritmo, hay que calmar el ambiente, bajar el ritmo y pasar a algo con lo que creas que puedan conectar un poco mejor. De eso se trata. Quiero entretener a la gente. Quiero que se vayan con una buena sensación tras la sesión. Así que, a veces, sacrifico al artista que hay en mí por eso.
Pero si estoy en un concierto como cabeza de cartel, sé que la gente está ahí por mí, que quieren verme hacer lo mío, y entonces simplemente pongo lo que quiero, ya sabes.
¿Podrías oscilar entre el papel de animador y el de artista durante una misma sesión?
Sí, totalmente. Eso es simplemente ser receptivo como DJ, sobre todo si tengo suficientes temas para adaptarme. En cambio, si me encuentro en una situación en la que tengo que poner todo el repertorio, porque voy a estar pinchando cuatro horas o lo que sea, entonces sí, les voy a poner todo el repertorio. Ya tomé mis decisiones al preparar la maleta.
Teniendo todo esto en cuenta, ¿alguna vez te sientes tentado a pasarte a la música digital?
Me siento tentado todo el tiempo, por supuesto. Antes que nada, tengo que decir que no soy en absoluto un purista del turntablism. No se trata de que sea la forma original, correcta o auténtica de pinchar, ni nada por el estilo. Empecé con los platos y me enamoré de esa forma de arte. Pero creo que las muchas alternativas son maravillosas por derecho propio. Son instrumentos diferentes. Ya sabes, es como decirle a un violonchelista: «¿Por qué no tocas el piano?».
Empecé con dos platos y me llevó un tiempo cogerle el truco. Acabo de pillarle el truco al tercero. ¿Y la idea de cambiarlo todo por completo? Es como algo totalmente distinto. Me encantaría tener un millón de vidas para aprender un millón de cosas. Soy una persona bastante meticulosa y sigo trabajando en esta configuración. Todavía me queda mucho por aprender. Así que, cuando haya completado esta, quizá me plantee otra configuración.
Quería preguntarte sobre el scratching. Me da la impresión de que ha pasado por fases de moda y desuso en la música de baile. Recuerdo, por ejemplo, que muchos DJ de techno hacían scratching en los años 90 y a principios de los 2000. Pero en los últimos años daba la sensación de que el scratching se había quedado un poco pasado de moda. ¿Cómo lo ves ahora?
Si escuchas el estilo de scratching al que te refieres en el techno de los 90, se trataba directamente de las mismas técnicas que procedían del hip-hop. Sonaban como el scratching del hip-hop. Y sé que mucha de esa gente se hacía con discos de batalla con el sample de «fresh!» y, de hecho, utilizaba los mismos sonidos que los chicos del hip-hop. Así que era, directamente, como un híbrido entre hip-hop y techno. Y desapareció, en parte, porque nadie ideaba nuevas técnicas ni creaba nuevos sonidos. No se mantuvo interesante.
Tengo un montón de discos de batalla y los uso mucho en casa; aunque, la verdad, ya casi no lo hago. Supongo que aprendo con ellos, pero nunca los saco en mis sesiones. En su lugar, trabajo con lo que hay en mis temas. Y así es como hago scratching. Si estoy pinchando techno y hay, por ejemplo, un «breakdown» o algo así, hago scratching con eso. Hago scratching con los sonidos de la canción techno y lo uso como una forma de crear expectación antes de mezclar la canción, o para crear expectación después de haberla pinchado.
Muchas veces ni siquiera te das cuenta de que estoy haciendo scratching porque utilizo una técnica sutil. Y otras veces es más directo, pero no hago scratching al estilo típico del hip-hop. Lo uso mucho más para crear efectos de sonido. Lo paso por efectos de retardo.
Últimamente he estado haciendo bastante scratching con la función de loop de la DJM-A9. El looper tiene pantalla táctil y es una pasada para hacer scratching. No tengo uno en casa, así que solo he estado practicando esto en los conciertos. Suena muy glitch.
Cuando empecé a pinchar más géneros de música dance, no hacía scratching. No sabía cómo hacer que sonara bien con lo que estaba pinchando. Sonaba realmente como un pastiche de hip-hop sobre lo que fuera que estuviera pinchando. Sonaba cutre, así que no quería hacerlo. Pero luego se fue colando poco a poco porque descubrí formas de hacer que sonara diferente e interesante. Aunque eso llevó tiempo. Fueron años.
Muchas veces se trata simplemente de crear atmósferas de fondo; puede que haya, por ejemplo, un sonido de viento en el breakdown de una canción. Y ahora lo utilizo con un poco de retardo para crear efectos de subida y bajada sobre la pista que se está reproduciendo. Si tienes un sonido de viento o un sonido que parece una ráfaga, con solo un poco de trabajo con el crossfader suena como un efecto de subida o de bajada, lo cual puede resultar muy útil para indicar un cambio de ritmo.