Ocho DJs comparten sus opiniones y consejos sobre esta habilidad fundamental para los DJs.
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Ocho DJs comparten sus opiniones y consejos sobre esta habilidad fundamental para los DJs.
De todas las habilidades fundamentales de un DJ, saber leer al público es una de las más importantes y de las que menos se habla. Los DJs hablan sin parar sobre el equipo, las mezclas o la calidad de los sistemas de sonido. ¿Pero qué hay del arte de saber qué necesita la pista de baile en cada momento? De eso se habla mucho menos.
Probablemente esto se deba a que, a menudo, saber leer al público no es un proceso consciente. Si le preguntaras a un DJ en medio de una sesión genial por qué ha elegido su última canción, quizá se encogería de hombros y respondería con algo vago como: «Simplemente me pareció lo adecuado para ese momento…»
Sin embargo, en el fondo, estará tomando decisiones mediante un algoritmo mental increíblemente complejo. Este incluye todo lo que capta de la pista de baile, cotejado con las canciones de su colección y todas las experiencias que ha vivido como DJ. No es de extrañar que los DJs no hablen mucho de ello.
Y, sin embargo, cuando preguntamos a ocho DJ cómo interpretan al público, cada uno de ellos tenía muchísimo que decir: explicaciones claras y detalladas sobre cómo lo abordan. Según nos contaron, hay pasos prácticos que puedes seguir para mejorar, como documentarte sobre tu actuación, llegar temprano y trazar un plan flexible. Pero el consejo que más se repitió fue cultivar un estado de ánimo concreto: relajado, presente, abierto, receptivo, pero sin reaccionar de forma exagerada.
Adquirir toda la experiencia posible también es fundamental. Siguiendo con nuestra analogía del algoritmo, la experiencia te proporciona más puntos de datos, lo que te ayuda a tomar decisiones más fundamentadas. Entre los DJ con los que hablamos —Nastia, Mell Starr, Cera Khin, Riva Starr, Hot Since 82, FS Green, Pan-Pot y Catz N Dogz— suman décadas de experiencia pinchando ante todo tipo de públicos en todo tipo de entornos.
Para mí, «leer» al público consiste sobre todo en prestar atención sin dejarme llevar por lo que veo. Después de tantos años pinchando, ya no tengo una estrategia consciente porque se ha convertido en algo instintivo. Observo constantemente la sala: cómo se mueve la gente, cómo de concentrada está, si la energía va en aumento o si se está dispersando.
Establezco contacto visual con la gente, respondo a sus señales, estoy siempre presente y abierta. Pero también creo que es importante no reaccionar demasiado rápido. A veces, una pista de baile necesita tiempo para entender hacia dónde la estás llevando. Si cambias de dirección cada vez que unas cuantas personas se van o dejan de bailar, puedes perder fácilmente la historia que intentabas contar.
Cuando siento que la conexión se está desvaneciendo, no suelo entrar en pánico ni poner inmediatamente algo más obvio. Intento entender por qué está pasando. A veces el público necesita más energía, pero otras veces necesita exactamente lo contrario: espacio, tensión, un cambio de ritmo o algo inesperado. Cambiar el ambiente no significa necesariamente poner música más intensa. Puede significar introducir ritmos entrecortados, cambiar el groove, simplificar las cosas o crear contraste. Creo que una de las habilidades más importantes como DJ es aprender a distinguir entre una pista de baile que está perdiendo interés y una que simplemente se está enfrentando a un reto.
Siempre hay una negociación entre lo que yo quiero y lo que quiere el público, pero no considero que mi papel sea dar a la gente exactamente lo que ya saben que quieren. Tengo que encontrar un punto medio con ellos, de lo contrario no hay comunicación, pero también quiero llevarlos a algún sitio al que no esperaban ir.
Que la pista de baile se vacíe no significa automáticamente que estés haciendo algo mal, del mismo modo que una pista llena no significa automáticamente que estés haciendo algo interesante. Para mí, los mejores momentos se producen cuando siento que se ha establecido esa confianza: entonces puedo arriesgarme más, dar giros más bruscos e introducir música que quizá no hubiera funcionado veinte minutos antes. Esa relación —escuchar al público sin dejar de mantener tu propia identidad musical— es probablemente la esencia de pinchar para mí.
Nastia es una DJ, productora, promotora y propietaria de un sello discográfico de Ucrania.
¿Mi consejo número uno? ¡Deja de mirar fijamente tu portátil y fíjate en la gente! El público te dirá todo lo que necesitas saber sin decir una sola palabra. Yo observo las caras, los pies, las manos, quién está cantando, quién acaba de entrar en la pista y quién ha decidido de repente que necesita una copa. El trabajo de un DJ no consiste solo en poner buenos discos, sino en entender cómo afectan esos discos al ambiente. Estás manteniendo una conversación con el público a través de la música y una buena interacción con el micrófono. Todo gira en torno a la energía. Tu energía.
Yo trabajo con al menos diez discos de antelación. Mentalmente, pregúntate: ¿qué está pasando ahora mismo? ¿Hacia dónde puedo llevarlo a continuación? ¿Subo el ritmo, dejo que respire o les sorprendo por completo? Los DJs cuentan una historia. Necesitas una introducción, tensión, sorpresas y un final contundente.
Hay quien necesita prepararse; mi preparación consiste en leer el ambiente, fijarme en el perfil del público y encontrar una canción que satisfaga musicalmente a todo el mundo. Lo que más me gusta es parar la música y crear un momento especial con el «Fly Me To The Moon» a capela de Dean Martin, que renueva por completo el ambiente.
¿Cómo sabes cuándo es el momento de cambiar el ambiente? ¡Oh, el público te lo hará saber sin duda! Cuando la gente deja de bailar con tanta energía. Empiezan las conversaciones en medio de la pista de baile. Se ha interrumpido la interacción con el público a través del micrófono. Empiezan a sacar los móviles. La gente comienza a mirar a su alrededor. O bien tu sesión ha sido un desastre o tu actuación planificada de antemano ha fracasado. O simplemente te has acomodado demasiado fumando narguile, tomando copas y creando contenido para las redes sociales mientras hacías tu trabajo.
Si la energía sigue decayendo, el público te está hablando en silencio. Un DJ con experiencia siempre será consciente de cuándo una sala empieza a apagarse. Ahí es cuando cambio de ritmo, cambio de época, cambio de género o les lanzo algo familiar que hace que todo el mundo exclame: «¡OOOOHHHH!». Cuando oyes esa reacción, ¡sabes que has encontrado la puerta de vuelta a la fiesta!
¿Qué hago cuando la pista de baile se va vaciando? Lo primero es: ¡que no cunda el pánico! Todos los DJs han visto desaparecer una pista de baile en algún momento. Puedes ponerte nervioso o sentir curiosidad. Vuelve a leer el ambiente. ¿Te has ido demasiado hacia lo deep? ¿Demasiado nuevo? ¿Demasiado rápido? ¿Te has quedado en un mismo estilo demasiado tiempo? Recurre a los discos de emergencia del Crooklyn Clan para fiestas. ¡Reinicia! Dales algo reconocible, algo con emoción, un ritmo que conozcan o un disco en el que los primeros segundos hagan que la gente se dé la vuelta y diga: «¡Un momento!». Un disco acertado cada vez puede reanimar a toda la sala.
Si solo pones lo que tú quieres, más vale que te quedes en casa y pinches para los muebles. Tu trabajo consiste en encontrarte con el público tal y como está y luego llevarlo a un lugar al que no sabía que quería ir. Ese es el arte de pinchar. Tu trabajo es dejar a un lado tu día a día, tu familia, tus hijos y cualquier tipo de problema, y darles un momento para que se liberen y se sientan libres; ¡así te ganarás su confianza! Entonces, introduce algo que no se esperaban. Si me gano tu confianza, me seguirás más allá en la música. Ahí es cuando pinchar se convierte en algo especial. Nunca hay necesidad de luchar contra el público ni de rendirse. Una vez más, tú eres el profesor en el aula. ¡Tu trabajo es ser creativo, divertido, impactante e interactivo, al tiempo que seleccionas la música y das una lección!
Mell Starr es un DJ, turntablista y productor estadounidense.
Mi consejo número uno es estar presente y con los pies en la tierra. Antes de poder interpretar realmente lo que ocurre en la pista de baile, tienes que estar mentalmente presente y totalmente conectada con lo que te rodea. Me gusta, por así decirlo, hacer una «captura de pantalla» mental de la sala: mirar a mi alrededor, sentir la energía, observar cómo se mueve e interactúa la gente.
Si eres una persona empática, eso puede resultarte más fácil, porque puedes captar la energía del público de forma bastante intuitiva. Pero, en última instancia, se trata de prestar atención. No te pierdas demasiado en tus propios pensamientos ni en tu preparación. Mantente lo suficientemente presente como para entender lo que te está transmitiendo la sala y, a continuación, responde a ello.
En mi caso, empiezo por centrarme. Cuando llego, me gusta respirar hondo y sentirme realmente presente en el espacio. A veces incluso me tomo un par de minutos para respirar o meditar antes de tocar, solo para despejar la mente y volver a centrar mi atención en el presente. El objetivo es asegurarme de que mi atención no esté dispersa. Una vez que estoy plenamente presente, puedo conectar mucho más fácilmente con el entorno, la gente y la energía de la sala. Creo que la preparación mental es tan importante como preparar la música.
Normalmente empiezo ofreciendo algo al público y luego observo cómo reacciona. Por ejemplo, puedo empezar con algo animado o con un ritmo contundente, y luego observo si la gente pide más intensidad: ¿están bailando con más energía, se están animando más o responden con más fuerza a ciertos ritmos?
Como soy una DJ bastante ecléctica, tengo la libertad de moverme en diferentes direcciones. Si noto que el público quiere algo más intenso, puedo aumentar gradualmente los BPM y la intensidad. Pero a veces ocurre lo contrario. A veces la gente solo quiere dejarse llevar por la música, y no hay razón para forzar más el ritmo.
Para mí, lo importante no es seguir una fórmula, sino observar lo que la gente que tengo delante está sintiendo realmente. Cada público es diferente.
¿Qué hago cuando la pista de baile se va vaciando? Esto me pasó hace unos años, cuando pinchaba en un gran festival y coincidía con uno de los cabezas de cartel. Al principio de mi sesión, la sala se quedó prácticamente vacía y, claro, por un momento pensé: «Vale, joder», y me entró un poco de pánico. Pero luego me recordé a mí misma que esto puede pasar, sobre todo cuando actúas a la misma hora que un nombre importante. Puede que la gente simplemente quiera ver a ese otro artista, y eso no significa necesariamente que tú estés haciendo algo mal.
Así que mantuve la calma y seguí pinchando. Me dejé llevar por el ritmo y confié en lo que estaba haciendo. Al cabo de unos 30 minutos, miré hacia atrás y la sala estaba de nuevo completamente llena. Por eso, creo que el mejor consejo es: que no cunda el pánico. Una pista de baile cambia constantemente. Simplemente sigue pinchando, mantén la conexión con tu música y confía en que el público volverá a animarse.
Creo que la clave está en dar al público lo suficiente de lo que quiere para que se sienta conectado contigo, pero no tanto como para que te vuelvas predecible.
Por ejemplo, si el público quiere bailar a tope, puedo darles esa energía, pero sin dejar de jugar con sus expectativas. Puedo soltar de repente un breakbeat, cambiar el ritmo o llevar la música por un camino que no esperaban. No soy de las que buscan complacer a todo el mundo. Para mí, ser DJ también consiste en asumir riesgos y dar rienda suelta a tu creatividad. Si solo sigues al pie de la letra lo que crees que el público quiere, puede volverse aburrido, no solo para ti, sino, con el tiempo, también para el público. La diversión está en crear ese equilibrio: dar a la gente algo que les resulte lo suficientemente familiar y seguro como para conectar con ello, y luego sorprenderles.
Cera Khin es una DJ, productora y propietaria de un sello discográfico de Túnez.
Toca para tantos públicos diferentes como puedas: así es como se aprende a leer una pista de baile. De hecho, aprendí mucho de eso pinchando en fiestas de cumpleaños cuando era niño: públicos totalmente variados, y tenías que averiguar cómo hacer que todo el mundo bailara hasta el momento de la tarta final… ¡si no, el dueño de la discoteca no te volvería a llamar!
Si mi pista de baile se va vaciando, lo primero que hago es intentar entender por qué. ¿Es que lo que estoy poniendo es demasiado intenso, demasiado suave, demasiado rápido o demasiado lento? Entonces pruebo un par de estilos diferentes y veo cuál me da la mejor reacción. Hay un límite en lo que puedes hacer sin comprometer tu estilo, pero siempre merece la pena intentar encontrar ese punto ideal en el que el público y tu música conectan.
Tengo una pequeña carpeta «divertida» donde guardo todas mis mezclas especiales: temas que he elaborado con cuidado para esas situaciones más complicadas, en las que necesito dar al público lo que quiere sin comprometer mi estilo. Y luego tengo otra carpeta de tesoros especiales: discos que, por alguna razón, parecen funcionar en casi cualquier situación. ¡Mi pequeño sombrero de mago!
Riva Starr es un DJ de house, productor y director de un sello discográfico de Italia.
Quiero decir que, al fin y al cabo, me contratan y me pagan para hacer bailar a la gente, así que me moveré todo lo que pueda hasta que la pista de baile empiece a animarse. Normalmente empiezo por hacer bailar a las chicas. Si consigues que las chicas bailen, entonces ya tenemos fiesta.
No llego al local con demasiada antelación. Sé que a algunas personas les gusta llegar pronto y tomarle el pulso al público, pero creo que si llego demasiado pronto le doy demasiadas vueltas a las cosas. Lo pienso demasiado y tiendo a querer hacer una transición demasiado perfecta con el otro DJ, cuando en realidad lo único que quiero es salir y hacer lo mío. Así que sí, intento llegar lo más tarde posible para no darle demasiadas vueltas a la sesión ni preocuparme por lo que haya pinchado el tipo que me ha precedido.
Siempre digo que me gusta calentar para mí mismo, así que empiezo siempre un poco más despacio; y luego, si lo estoy haciendo bien a la hora de calentar el ambiente, sé que puedo leer al público lo suficientemente bien como para darme cuenta de que, vale, ya es hora de subir el volumen. Y supongo que es simplemente esa sensación que tienes como DJ profesional.
¿Qué hago cuando la pista de baile se va vaciando? Pruebo algunos discos que nunca he pinchado antes, a veces quizá algunas de mis propias producciones, y otras veces hay que recurrir a la carpeta de clásicos y buscar algo un poco más accesible, supongo. Quizá temas con voz, que siempre caen bien.
Creo que si pones discos lo suficientemente buenos y manejas bien la pista, puedes poner prácticamente lo que quieras. Pero eso no se puede hacer en cualquier sesión. Tienes que trabajarlo a fondo, planificarlo, y eso es lo que distingue a un buen DJ de uno malo.
Hot Since 82 es un DJ y productor del Reino Unido.
Para mí, interpretar al público empieza antes de poner música. Durante la sesión del DJ que me precede, observo cómo reacciona la gente ante diferentes temas y momentos. Eso me da una idea del tipo de público ante el que voy a pinchar y de lo que podría funcionar. También busco elementos que puedan faltar y que pueda incorporar a mi propia sesión.
Una vez que empiezo a pinchar, no dejo de mirar al público, sobre todo a las personas o grupos que más se lo están pasando bien. Me alimento de su energía y, a veces, les señalo para que sepan que los veo. Esa conexión es muy importante para mí. Quiero que el público sienta que estoy ahí con ellos, no solo pinchando para ellos.
Me gusta planificar con antelación. No solo pienso en cuál va a ser la siguiente canción. A veces ya estoy pensando cinco canciones por delante y calculando cómo llegar hasta allí. Es como un rompecabezas en mi cabeza. Si sé que voy a pinchar uno de los temas más potentes de mi set dentro de 10 minutos, puedo usar los temas intermedios para crear tensión y llevar primero al público a otro lugar. Es una especie de juego mental divertido al que juego conmigo mismo.
Como pincho a varios tempos diferentes, normalmente me doy cuenta cuando llevo demasiado tiempo en un mismo tempo. Si noto que la gente empieza a moverse menos, suele ser una señal de que es hora de cambiar de registro. A veces eso significa aportar más energía, pero otras veces se trata de bajar el ritmo y dar al público un momento para respirar. Básicamente, intento sentir lo que el público necesita en ese momento y adaptarme a partir de ahí.
Una pista de baile que se va vaciando puede significar muchas cosas diferentes. Si estoy pinchando a altas horas de la noche, puede que simplemente signifique que la gente está lista para irse a casa. En un festival, puede que esté a punto de empezar una actuación más importante en otro escenario. Intento no darle demasiadas vueltas. Prefiero centrarme en la gente que sigue ahí y se lo está pasando bien. Musicalmente, respondo a la energía que recibo de los que se quedan, en lugar de intentar forzar a los que se han ido a volver a la pista de baile.
Siempre he considerado que pinchar es un equilibrio al 50/50. Tienes que dar al público lo que crees que ha venido a escuchar, al tiempo que le presentas cosas que quizá aún no conozca. Creo que leer al público no siempre significa reaccionar ante él. También se trata de saber cuándo tomar la iniciativa y confiar en tus propios instintos.
Utilizo temas que sé que le gustarán al público como puente para pinchar algo que quizá no hayan escuchado antes. En cierto modo, eso también genera confianza con el público. Si les llevo a un terreno más profundo durante un momento, saben que habrá algo familiar a la vuelta de la esquina. Si pinchas algo nuevo con confianza y lo disfrutas de verdad tú mismo, es mucho más probable que la gente te siga.
FS Green es un productor y DJ holandés.
Nuestro consejo es que prestes atención a toda la sala, no solo a la gente de la primera fila. La parte delantera suele ser la más entusiasta del público, por lo que puede darte una impresión distorsionada. Mira hacia el centro, hacia el fondo, hacia la barra y hacia los extremos de la pista. ¿Se está acercando la gente? ¿Siguen atentos entre una transición y otra? ¿Se interrumpen las conversaciones porque la atención se está desplazando hacia la música?
Interpretar al público consiste, en realidad, en reconocer los cambios en el comportamiento colectivo. Una reacción a una sola canción te dice muy poco; un patrón que se repite a lo largo de varias canciones te dice mucho más. Tienes que mantenerte atento sin reaccionar ante cada pequeño movimiento.
Intentamos pensar en capítulos en lugar de en canciones individuales. Cada canción tiene un propósito: puede crear tensión, liberarla, crear espacio, introducir una nueva textura o preparar la sala para un cambio de rumbo. Mientras suena una canción, ya estamos pensando en lo que la sala podría necesitar dos o tres pasos más adelante.
También es importante mantener cierta distancia emocional. Si una transición no produce la reacción que esperabas, no te lo tomes como algo personal ni entres en pánico. Observa lo que ha pasado, asimílalo y toma la siguiente decisión con calma. Un DJ que se siente inseguro suele empezar a cambiar de rumbo demasiado rápido, y entonces la sesión pierde su narrativa. A nosotros también nos ha pasado, así que es algo que hay que aprender.
La señal más clara de que es hora de cambiar el ambiente es cuando el público sigue bailando, pero ya no avanza emocionalmente. La pista puede seguir llena, pero el movimiento se vuelve automático: la gente mira más a su alrededor, vuelve a sus móviles, empieza a hablar o deja de reaccionar a la tensión y la liberación. Eso suele significar que la música se ha vuelto demasiado predecible, o que una energía concreta se ha prolongado demasiado.
Cambiar el ambiente no siempre implica un cambio drástico de género. A veces basta con una voz inesperada, un ritmo más sencillo, una línea de bajo más cálida o un momento de menor intensidad para recuperar la atención del público. El contraste es muy poderoso. Si todo es «hora punta», nada parece un momento álgido.
Si la pista de baile se está vaciando, primero intentamos entender por qué. Una pista puede vaciarse porque la energía ha bajado, pero también puede vaciarse porque la música se ha vuelto demasiado agresiva, el ritmo ha desaparecido, la sala necesita un respiro o, simplemente, porque es un momento natural de la noche. No debes responder automáticamente poniendo un tema «seguro» que tengas.
Normalmente, la mejor respuesta es simplificar. Restablecer un ritmo claro, ofrecer a la gente algo físico y fácil de entender, y recuperar la confianza poco a poco. Podemos reducir la intensidad, recuperar un ritmo más marcado o pinchar algo con una carga emocional reconocible. Y lo más importante: evitamos perseguir al público con cambios bruscos. La desesperación se nota en el sonido. Una corrección tranquila y deliberada es mucho más eficaz.
Un buen set se encuentra en el espacio entre lo que quiere el público y lo que queremos nosotros. Si solo pones lo que tú quieres e ignoras la sala, en realidad no te estás comunicando. Si solo pones lo que crees que el público espera, pierdes tu identidad y el set se vuelve predecible.
El objetivo es entender para qué está preparado el público y luego llevarlo un poco más allá. Ofrecerles la familiaridad suficiente para establecer la confianza, pero también la sorpresa necesaria para que la experiencia sea memorable. A veces sigues al público, otras veces lo desafías. El arte está en saber cuándo te has ganado el derecho a desafiarlo.
Para nosotros, pinchar no consiste en controlar la pista de baile ni en obedecerla. Es un intercambio. El público te da información, tú respondes con música y la noche se desarrolla a través de esa conversación.
Para nosotros, pinchar siempre ha sido lo más importante; era nuestro sueño definitivo. Cuando escuchamos esta música por primera vez en los años 90, asistiendo a raves enormes y saliendo de fiesta en pequeños clubes, supimos que queríamos formar parte de ello, pinchar nuestras canciones favoritas y producir la música que nos encanta.
Así que nuestro consejo número uno para leer al público es que tienes que formar parte de él. Pasamos años en los clubes por la música, la gente y el ambiente. Nos quedábamos desde el principio hasta el final. Más tarde, cuando empezamos a organizar nuestras propias fiestas y a pinchar en otros clubes, leer al público se convirtió en algo natural. Por supuesto, al principio se cometen muchos errores, pero esos errores te hacen crecer y te hacen más fuerte.
Mentalmente, es importante arriesgarse y sorprender a la gente, mezclando algo que no se esperaban para luego pinchar algo que realmente quieren. El mejor comentario que hemos recibido nunca fue: «Nunca pensé que bailaría este tipo de música, pero me encanta».
Para captar el ambiente, observamos a la gente incluso antes de empezar. Es más fácil en discotecas en las que ya hemos pinchado y conocemos la energía del lugar. Una vez que captamos el ambiente, tenemos una idea en la cabeza de lo que queremos hacer, la probamos con unas cuantas canciones y entonces sabemos exactamente qué dirección tomar.
¿Qué hacemos cuando se vacía la pista? En primer lugar, hay que recordar que a veces una fiesta simplemente va lenta. Quizá haya otros cinco eventos en la ciudad esa noche, o esté pasando algo más. Le pasa a todo el mundo, y la mejor estrategia es no tomárselo como algo personal. Si la pista se queda vacía porque la mitad del club ha salido a fumar, aprovechamos ese tiempo para poner la música que de verdad nos encanta, probar temas nuevos y centrarnos por completo en esa persona o esas dos que siguen ahí porque han venido a escuchar buena música.
Encontrar el equilibrio entre lo que quiere el público y lo que queremos nosotros es, en definitiva, nuestra misión como DJs: hacer feliz a la gente, hacerla bailar y ayudarla a descubrir música nueva. A veces se nota que el público quiere música comercial, pero aun así puedes ofrecérsela a tu manera especial. Podemos poner una versión genial o coger un tema realmente underground que nadie conoce y superponerle un acapella reconocible. Nos encanta experimentar con ese equilibrio y, la mayoría de las veces, da sus frutos a la perfección.
Catz ‘n Dogz son un dúo polaco que pincha, produce y dirige un sello discográfico.
Texto: Ryan Keeling